¡Hola, soy Hummus! Un día, mientras buscaba refugio entre los matorrales del campo, algo en mi ojo empezó a doler más de lo normal. Por suerte, me encontró una persona buena y me dejé ayudar. Me quitaron el ojo, sí, pero también el dolor. Ahora estoy tranquilo, empiezo a confiar y disfruto de las siestas al sol. Solo me falta una familia que me dé tiempo, cariño… y un rincón donde sentirme seguro.